El séptimo arte, tesoro nacional

Yaiza Soto (@yaiza1304) 

El cine, para muchos considerado comúnmente como séptimo arte, para otros mero entretenimiento. Un par de cámaras que recogen imágenes en movimiento o una puesta en escena con la que conseguir realizar una obra majestuosa. Desde que los hermanos Lumière proyectaran públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon ha hecho algo más que llover, las películas se han reinventado a sí mismas y existe un universo que gira únicamente en torno a la gran pantalla.

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La muerte del cine es una de las expresiones que más se han utilizado en los últimos tiempos. Una locución que arrastra un oficio, para muchos incomprensible; una larga cadena de salas de proyecciones deshabitadas y en cuyas entrañas nacen hoy grandes almacenes  y sobre todo la ilusión de los espectadores que han perdido la fe en la vida que puede llegar a transmitir una historia contada a través de una pantalla.

La causa de la defunción varía según a quien le preguntes, unos te dirán que la culpable es la dichosa piratería y las nuevas tecnologías del siglo XXI, mientras que otros serán partidarios de los altos precios de las entradas y el aumento del IVA cultural en un 21%.

Lo que está claro, es que el buen cine, como todo lo extraordinario, no resulta abundante. De entre el gran repertorio de películas venido de la meca del cine, Hollywood, sólo unos pocos films son los escogidos para representar el Registro Nacional de Películas de la Biblioteca del Congreso de EU. Pero cuál elegir entre los más de cien años de historia del cine. Tal vez la primera película sonora del polifacético Charles Chaplin, ‘El Gran dictador’, o el clásico de terror y suspense, ‘Psicosis’, dirigida por  Alfred Hitchcock.

El objetivo de dicha lista no es más que proteger la incomparable herencia fílmica de EU y su creatividad cinematográfica, convirtiendo las películas seleccionadas en tesoro nacional debido a su significativa relevancia cultural, histórica o estética. Por ello, las elegidas son auténticas obras de arte que conservar con mimo y esmero.

Entre las 25 películas seleccionadas en el reciente 2013 destacan el clásico de Hollywood de la década de los cuarenta con Rita Hayworth ‘Gilda’; el éxito de Quentin Tarantino ‘Pulp Fiction’, de principios de los noventa, y ‘Mary Poppins’, película con la que Julie Andrews obtuvo el Óscar en 1964.

Además han sido reconocidos uno de los primeros documentales de Michael Moore, ‘Roger and me’, así como una de las primeras películas de ciencia ficción ‘Who’s Afraid of Virginia Woolf?’ con Elizabeth Taylor y Forbidden Planet.

Todas estas películas serán sometidas a un proceso de conservación y clasificación para que puedan perdurar incluso a la muerte más inminente del cine y ser de libre acceso para las generaciones futuras. Cintas que subrayan el séptimo arte no aptas para aquellos que consideran el cine un juego de luz.

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