Dos veces bueno

María García Tenorio (@mariagta)

“Lo bueno si breve, dos veces bueno”, esa frase que tanto nos recitan nuestras abuelas y no sabemos apreciarla realmente hasta que pasa el límite de su caducidad. Libros, trilogías y sagas que cuando crees que ponen su punto y final, solamente son unos pequeños puntos suspensivos, de tal forma que llegas a plantearte la existencia de qué fue primero ¿el libro o la película, serie, teatro, dibujo…? ¿el huevo o la gallina?.

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En 1917, comenzó a escribirse la famosa novela ‘El Hobbit’, que daría continuidad a ‘El Señor de los Anillos’. Casi 100 años después, y con cinco películas en cabeza, la aventura continúa. Nunca un anillo dio tanto de qué hablar.

Con la entrada del siglo XXI, llegaron los tres primeros episodios de ‘La Guerra de las Galaxias’, donde nos explicaban cosas que no aparecían en los tres episodios posteriores que sacaron anteriormente y cómo Darth Vader llegó al Lado Oscuro. Por si no teníamos clara la trama y cómo surgió todo, en mayo de 2007 nació la serie de dibujos animados ‘La Guerra de los Clones’ que ha costado cancelarla cinco años. Pero… ¿qué pasa después de que las personas felices coman perdices? Que no hay nada más tierno que un hijo siga los pasos de su padre para poder sacar el capítulo VII. Seamos realistas, todos estaríamos en el Lado Oscuro, no hace falta ver como generación tras generación se pasan a él.

Una separación y un viaje en tren crearon al mago más famoso de la historia: ‘Harry Potter’. Detrás de este personaje nos encontramos con siete libros, ocho películas, un diccionario del mago… y el 2014 se presenta con dos nuevos estrenos: el primero, el salto a la gran pantalla del libro de cuentos que leen los jóvenes magos ‘Animales fantásticos’; el segundo es la historia de Harry antes de llegar a Hogwarts en teatro, su trama desarrolla su vida aburrida de “muggle” en el hueco de escalera de la casa de sus tíos. ¿No cree J.K. Rowling que ya ha exprimido bastante la historia? Al parecer, no es suficiente.

No, amigos, no. Esto no es una competición de a ver quién fastidia más su obra. Si Víctor Hugo se levantara y viera las diferentes versiones que han sacado de ‘Los Miserables’, probablemente se plantearía volver al pasado y no escribir.

Desgraciadamente, al contrario que en Matrix, en la vida real no te dan la opción de tomarte una píldora azul para gozar de una dichosa ignorancia y vivir de la ilusión; o su antagónica, la píldora roja, que te permite aferrarte a la verdad aunque sea dolorosa. Yo, en este caso, me tomaría la píldora azul; y es que cuando llegas a la librería y eliges un libro que te acaba gustando,  corres el riesgo de que lo terminen degradando de la peor manera o con la peor de sus versiones.

Todos los libros deberían ser como ‘Cien Años de Soledad’ de Gabriel García Márquez, con un principio, un final y sólo un formato.

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El séptimo arte, tesoro nacional

Yaiza Soto (@yaiza1304) 

El cine, para muchos considerado comúnmente como séptimo arte, para otros mero entretenimiento. Un par de cámaras que recogen imágenes en movimiento o una puesta en escena con la que conseguir realizar una obra majestuosa. Desde que los hermanos Lumière proyectaran públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon ha hecho algo más que llover, las películas se han reinventado a sí mismas y existe un universo que gira únicamente en torno a la gran pantalla.

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La muerte del cine es una de las expresiones que más se han utilizado en los últimos tiempos. Una locución que arrastra un oficio, para muchos incomprensible; una larga cadena de salas de proyecciones deshabitadas y en cuyas entrañas nacen hoy grandes almacenes  y sobre todo la ilusión de los espectadores que han perdido la fe en la vida que puede llegar a transmitir una historia contada a través de una pantalla.

La causa de la defunción varía según a quien le preguntes, unos te dirán que la culpable es la dichosa piratería y las nuevas tecnologías del siglo XXI, mientras que otros serán partidarios de los altos precios de las entradas y el aumento del IVA cultural en un 21%.

Lo que está claro, es que el buen cine, como todo lo extraordinario, no resulta abundante. De entre el gran repertorio de películas venido de la meca del cine, Hollywood, sólo unos pocos films son los escogidos para representar el Registro Nacional de Películas de la Biblioteca del Congreso de EU. Pero cuál elegir entre los más de cien años de historia del cine. Tal vez la primera película sonora del polifacético Charles Chaplin, ‘El Gran dictador’, o el clásico de terror y suspense, ‘Psicosis’, dirigida por  Alfred Hitchcock.

El objetivo de dicha lista no es más que proteger la incomparable herencia fílmica de EU y su creatividad cinematográfica, convirtiendo las películas seleccionadas en tesoro nacional debido a su significativa relevancia cultural, histórica o estética. Por ello, las elegidas son auténticas obras de arte que conservar con mimo y esmero.

Entre las 25 películas seleccionadas en el reciente 2013 destacan el clásico de Hollywood de la década de los cuarenta con Rita Hayworth ‘Gilda’; el éxito de Quentin Tarantino ‘Pulp Fiction’, de principios de los noventa, y ‘Mary Poppins’, película con la que Julie Andrews obtuvo el Óscar en 1964.

Además han sido reconocidos uno de los primeros documentales de Michael Moore, ‘Roger and me’, así como una de las primeras películas de ciencia ficción ‘Who’s Afraid of Virginia Woolf?’ con Elizabeth Taylor y Forbidden Planet.

Todas estas películas serán sometidas a un proceso de conservación y clasificación para que puedan perdurar incluso a la muerte más inminente del cine y ser de libre acceso para las generaciones futuras. Cintas que subrayan el séptimo arte no aptas para aquellos que consideran el cine un juego de luz.

Walt Disney sigue vivo

Ángel Ludeña (@angelludena)

No existe un niño que se precie como tal que no conozca alguna película Disney. Puede tener más años de la cuenta, encontrarse en ese momento de madurez o estar empezando a vivir, pero si está sobre la Tierra conoce a Disney o, al menos, a sus cientos de personajes.

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Toda factoría cinematográfica tiene como objetivo alcanzar un número de ventas que la convierta en millonaria, sería absurdo negarlo. Además si a ello le acompaña un momento de éxito y repercusión mediática para la empresa, la dirección y el casting, mucho mejor. Son varias las que lo han conseguido, pero podríamos decir que muy pocas han logrado perdurar tanto en el tiempo creando una cultura propia. Disney, lo ha conseguido. Cenicienta, Blancanieves, El Rey León o La Sirenita han copado las horas y horas de todo niño que se precie ya sea en nuestro país como alrededor del mundo. Todos conocemos las historias, las canciones y a sus queridos personajes. Y no, no sólo han logrado éxito en una franja infantil sino que además han traspasado los grupos de edad.

Esta Navidad, las cadenas han aprovechado el tirón de las películas y han lanzado cine Disney en horarios de gran audiencia. El resultado ha sido más que satisfactorio. Las redes sociales estallaban de comentarios referidos a sus películas, todos preferían quedarse en casa para volver a ver las historias de siempre y aún muchos seguían emocionándose. En un momento en el que se prodiga el cine de autor, en el que parece que ver películas comerciales está de más y donde dicen que no hay dinero para crear, viene Disney con lo mismo de siempre y arrasa. La fórmula sólo la tiene ese señor que dicen está congelado en algún lugar del mundo. Si eso no es cultura, que venga Dios y lo vea.

El arte español y cine para reír

Ángel Ludeña (@AngelLudena)

Nadie se asombra al escuchar que el cine español no funciona. Pocos se extrañan cuando alguien suelta eso de “en España no sabemos hacer cine”. Son menos los que se sorprenden de la baja inversión con la que cuentan las películas aquí pero, a la hora de la verdad, muy pocos saben datos reales de las películas nuestras.

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Para nadie es una novedad que con nuestros recursos y la capacidad interpretativa de buena parte de los actores que tenemos, competir con taquillazos internacionales es complicado, por eso, siguiendo aquella famosa frase de pedirle peras al olmo, es innegable que en España hemos sabido reinventar nuestro cine. Aquí lo que funciona es el humor. igual es por la gracia natural de los españoles, por eso del buen tiempo y la buena cara o porque estamos cansados de dramas y, como canta Alaska, ahora sólo queremos comedias, pero lo cierto es que las películas más exitosas de los últimos tiempos en España, son españolas.

Santiago Segura descubrió el filón de un policía inútil con poco arte para su trabajo, vago y poco aseado supo ganarse el cariño del público aunque no de la crítica con historias simples cargadas de cameos de caras más que conocidas. A lo tonto, y nunca mejor dicho va por su 5 entrega que ya se encuentra rodando con Je”z”ulín como gran fichaje. Por su parte y salvando las distancias, el rollo comedia blanca y costumbrista funciona y si no que se lo digan a Daniel Sánchez Arévalo y sus “Primos“. La película logró convertirse en todo un éxito y además ganarse el cariño de la crítica y el público. Después de esta y siguiendo la misma estela llegaron de la mano de los actores y actrices fetiche, véase Quim Gutiérrez o Inma Cuesta, “La gran familia española” o la nueva “Tres bodas de más“.

Señores, ante la crisis y los problemas, siéntense en el cine y a echarse unas risas que por muy caro que sea, reírse siempre compensa y si no que se lo cuenten a los directores y sus bolsillos.

El séptimo arte busca reinventarse

María García-Tenorio (@MariaGTA)

Si el vinilo está resurgiendo para gente que no tiene un tocadiscos, ¿por qué el cine no se va a reinventar?.

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Los enemigos del celuloide, que están haciendo que cada vez se cierren más salas de cine (en 60 años hemos pasado de tener 7000 salas de cine a 841) o el precio de las entradas se eleve a un 21% de IVA, no van a poder con las nuevas medidas que presenta la gran pantalla. Si hay películas para todos los públicos, también hay entradas para todo tipo de bolsillos:

La Fiesta del Cine, celebrada los días 21, 22 y 23 de octubre a nivel nacional, hizo posible que, con una acreditación a través su página web, se pudiera, disfrutar de las películas que quisieras durante esos tres días por 2.90 euros cada una. Las salas de los cines asociados a esta promoción se llenaron y las colas para entrar daban la vuelta a la manzana. Se calculan más de un millón y medio de asistentes. Esta iniciativa ha desencadenado una nueva promoción algo más cara (3.50 euros), durante los días 18,19 y 20 de noviembre en las cadenas de Cinesa y Yelmo Cineplex pero aún así, es un precio muy reducido comparado con los 7 u 8 euros que suele valer una entrada convencional. Esto ha creado un gran debate que hace plantear la reducción de manera generalizada en las entradas. De momento, se prevén más promociones para animar a la gente a ir.

Cruz Roja, Coca-cola y Metro de Madrid se han apoyado en el cine para aumentar las donaciones de sangre regalando una entrada por cada donante. En unos 20 minutos puedes salvar muchas vidas y a un sector en declive de la sociedad.

Si ninguna de las dos soluciones te convence, siempre puedes estar al día de las películas preestrenadas en la Facultad de Ciencias de la Información y conseguir entradas de manera gratuita. La parte negativa es que la cartelera es mucho más reducida.

No dejes de disfrutar del 7º arte por culpa de aquellos ineptos disfrazados con traje y corbata. Eso sí, si aceptas un consejo, llévate las palomitas de casa (que las promociones todavía no salen económicas) y disfruta de la película.

Pocas luces, menos acción

Ángel Ludeña (@AngelLudena)

Dicen que cuando se recorta, se recorta para todos. Sería absurdo negar que si se trata de recortar, con algunos siempre es más. El cine, amigo de todos y enemigo de muchos, o al menos eso parece para aquellos que tienen como misión defender la cultura.

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En un país donde el cine ya de por sí nos cuesta bastante, no hay mejor opción que subir los precios para bajar la taquilla. Actores y actrices que se quejan, directores que no saben cómo hacer frente a la financiación de sus películas y espectadores obligados más que otra cosa a ponerse delante de un ordenador y visitar esas páginas que aquella ley Sinde quería clausurar. Para la muestra, un botón: Una semana con el cine a precio reducido para ver las salas llenas. Toda película era digna de sentarse delante y dejarse ver si el bolsillo no lo notaba. Al menos, no tanto como siempre. Que si 3D a 9€, que si sala VIP a 10 y si ya son juntas, olvídate de cenar y déjate la pasta en taquilla.

Dicen que internet es el peor enemigo del cine. El top manta también. Luego, la verdad, es que igual no lo son tanto. Los actores quieren que sus películas se vean, los directores que la gente pague por ellas y las distribuidoras hacer caja, hasta ahí todo bien. Los espectadores queremos ver películas y pagar lo mínimo o, al menos, lo justo para no tener que renunciar a otras necesidades básicas. Culturizarse está muy bien, comer es necesario. La solución parece sencilla: Adaptar los precios a los bolsillos más medios con el objetivo de aumentar el número de espectadores y a su vez la recaudación de las películas. Todo parece fácil para todos menos para los encargados de fijar los precios.

Todavía hay algún ministro que dice eso de que los actores españoles pagan sus impuestos fuera, tal vez porque allí es donde logran que sus películas salgan adelante. Otros cuentan que si las pelis son buenas, sí que llenan; si son malas, no y por eso nadie va al cine. Aunque bueno, pensándolo mejor, no es tan fácil saber si merece la pena si no has tenido la oportunidad de verla. Caras conocidas de la tele como principal reclamo en taquilla, funciona, sí, pero no es suficiente. Los nuevos actores y directores se ven obligados a quedarse con puestos secundarios si quieren trabajar, que los principales ya llegará algún ídolo de masas para ocuparlos. Adaptaciones de libros súper ventas como otro de los alicientes para asistir a las salas, funciona, sí, pero tampoco es suficiente. Los nuevos guiones y las tramas que nadie ha visto se quedan olvidadas para que las historias que todos comentan tengan su hueco en taquilla. Siempre se ha dicho que un buen libro es mejor que una película, aunque en nuestro país tampoco somos muy de leer, si todo esta masticadito, mejor que mejor.

Mientras tanto, Paco León – ahora director- se gasta la pasta que le da la tele para hacer cine. Ninguna gran cinematográfica española apuesta por su película, él se paga la primera y la HBO le compra los derechos. Aquí siempre somos de ver la paja en el ojo ajeno y con el talento nos pasa lo mismo. Que lo descubran otros y ya si eso vemos que lo nuestro también vale. Mientras tanto, señor Ministro de Cultura, póngase una buena línea de ADSL, enchufe su ordenador y compruebe si las pelis de ahora merecerían la pena en cuanto a financiación. Dicho queda, amigo Wert.