España no lee, o eso dicen

Ángel Ludeña (@AngelLudena)

Con la llegada de las Navidades todo es paz, amor y consumismo. Los centros comerciales hacen el agosto en pleno diciembre con la venta de absolutamente todos sus productos. Cuentan algunos trabajadores que es la etapa del año en la que todo vale si se trata de gastar y regalar.

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En un momento en el que la cultura parece no tener cabida en lo que a regalos se refiere, van los datos y nos sorprenden. El regalo estrella de las navidades no es otro que los libros. Si no sabes qué comprar a alguien, le compras un libro. Esta curiosa pero acertada teoría funciona, y tanto que funciona.

Los autores se pelean con las editoriales al ser presionados por adelantar sus preciados trabajos a fechas concretas, que si la feria del libro, que si San Valentín y, por supuesto, Navidad. Este año no ha sido una excepción y las librerías  mostraban colas interminables para hacerse con los ejemplares de grandes éxitos literarios.

La clave, según los expertos y el ojo de los compradores, es el nombre del autor y la portada. Si el escritor acumula grandes éxitos (con uno vale) en su carrera, basta con poner eso de “Del autor de…” para tener la venta hecha. Si la portada es bonita, colorida y con una fuente adecuada, venta hecha. El Corte Inglés dice a sus clientes que se han quedado sin existencias de las ediciones más preciadas, de los libros más vendidos. Algunas de las librerías de Madrid se tiran de los pelos por quedarse sin los grandes éxitos del año al agotarse en pocos días.

Luego hay quien dice que España no lee. Leer no lo sé, pero comprar sí que compran.

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Más allá del museo

Sheila Martín (@sheilamartinw)

Hay una embarullada idea que suele obligarnos a acudir a museos y galerías para disfrutar de verdaderas obras de arte. Sin embargo, no todas las pinturas o creaciones escultóricas se alojan encerradas entre paredes. Lejos de trabajos que han marcado la historia de años anteriores, el siglo XXI nos ofrece una visión del arte que rompe con todos los esquemas precedentes. Basta con salir a la calle, dejarse caer por cualquier rincón, curiosear y descubrir.

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Sin ir más lejos, el barrio de Lavapiés se ha convertido de algún modo en uno de esos museos que tanto reclamamos a la hora de apreciar arte. En cualquier fachada, baldosa o balcón se esconden piezas de arte urbano cautivadoras y que tantas veces pasan desapercibidas. En un empeño por dar a estas creaciones el protagonismo que merecen, los artistas del barrio se han aliado con los comerciantes, que darían cobijo a sus trabajos dentro de la iniciativa C.A.L.L.E. (Convocatoria Artística Libre Lavapiés Emergente).

Hasta hoy mismo se ha podido ver la colaboración de 38 artistas en 38 locales, contando con la participación de nombres conocidos como E1000, Sr Mu, Dr. Homes, Chylo o Irene Izquierdo. Con la condición indispensable de emplear materiales reciclados, unos y otros se aunaron para dar lugar a producciones que rejuvenecieron tiendas, bares y demás locales. Un árbol de navidad fabricado con vidrios de semáforos y cintas de vinilo daba la bienvenida a los mejores deseos para 2014 en la taberna Donde da la vuelta el viento; lienzos llenos de esperanza decoraban la heladería Sani Sapori; cajas de fruta recordaban la pintura de Francis Bacon; y así un sinfín de obras que conformaban un paso más en el mundo del arte urbano.

Artistas que recorren el mundo rebuscando un individuo amable que convierta sus obras en algo que admirar han encontrado un hueco en este barrio unido y movilizado en pro del arte. Creaciones que si no fuese por iniciativas como C.A.L.L.E. seguiríamos buscando en balde entre los museos más sonados.

En la labor de penetrar en las distintas ramas del arte, como en la vida, hay que caminar con pies de plomo, detenerse en los pequeños detalles y no pasar por alto los lugares más remotos. Donde menos alcanza la imaginación, hay un delicado trabajo esperando a ser apreciado.

Dos veces bueno

María García Tenorio (@mariagta)

“Lo bueno si breve, dos veces bueno”, esa frase que tanto nos recitan nuestras abuelas y no sabemos apreciarla realmente hasta que pasa el límite de su caducidad. Libros, trilogías y sagas que cuando crees que ponen su punto y final, solamente son unos pequeños puntos suspensivos, de tal forma que llegas a plantearte la existencia de qué fue primero ¿el libro o la película, serie, teatro, dibujo…? ¿el huevo o la gallina?.

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En 1917, comenzó a escribirse la famosa novela ‘El Hobbit’, que daría continuidad a ‘El Señor de los Anillos’. Casi 100 años después, y con cinco películas en cabeza, la aventura continúa. Nunca un anillo dio tanto de qué hablar.

Con la entrada del siglo XXI, llegaron los tres primeros episodios de ‘La Guerra de las Galaxias’, donde nos explicaban cosas que no aparecían en los tres episodios posteriores que sacaron anteriormente y cómo Darth Vader llegó al Lado Oscuro. Por si no teníamos clara la trama y cómo surgió todo, en mayo de 2007 nació la serie de dibujos animados ‘La Guerra de los Clones’ que ha costado cancelarla cinco años. Pero… ¿qué pasa después de que las personas felices coman perdices? Que no hay nada más tierno que un hijo siga los pasos de su padre para poder sacar el capítulo VII. Seamos realistas, todos estaríamos en el Lado Oscuro, no hace falta ver como generación tras generación se pasan a él.

Una separación y un viaje en tren crearon al mago más famoso de la historia: ‘Harry Potter’. Detrás de este personaje nos encontramos con siete libros, ocho películas, un diccionario del mago… y el 2014 se presenta con dos nuevos estrenos: el primero, el salto a la gran pantalla del libro de cuentos que leen los jóvenes magos ‘Animales fantásticos’; el segundo es la historia de Harry antes de llegar a Hogwarts en teatro, su trama desarrolla su vida aburrida de “muggle” en el hueco de escalera de la casa de sus tíos. ¿No cree J.K. Rowling que ya ha exprimido bastante la historia? Al parecer, no es suficiente.

No, amigos, no. Esto no es una competición de a ver quién fastidia más su obra. Si Víctor Hugo se levantara y viera las diferentes versiones que han sacado de ‘Los Miserables’, probablemente se plantearía volver al pasado y no escribir.

Desgraciadamente, al contrario que en Matrix, en la vida real no te dan la opción de tomarte una píldora azul para gozar de una dichosa ignorancia y vivir de la ilusión; o su antagónica, la píldora roja, que te permite aferrarte a la verdad aunque sea dolorosa. Yo, en este caso, me tomaría la píldora azul; y es que cuando llegas a la librería y eliges un libro que te acaba gustando,  corres el riesgo de que lo terminen degradando de la peor manera o con la peor de sus versiones.

Todos los libros deberían ser como ‘Cien Años de Soledad’ de Gabriel García Márquez, con un principio, un final y sólo un formato.

El séptimo arte, tesoro nacional

Yaiza Soto (@yaiza1304) 

El cine, para muchos considerado comúnmente como séptimo arte, para otros mero entretenimiento. Un par de cámaras que recogen imágenes en movimiento o una puesta en escena con la que conseguir realizar una obra majestuosa. Desde que los hermanos Lumière proyectaran públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon ha hecho algo más que llover, las películas se han reinventado a sí mismas y existe un universo que gira únicamente en torno a la gran pantalla.

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La muerte del cine es una de las expresiones que más se han utilizado en los últimos tiempos. Una locución que arrastra un oficio, para muchos incomprensible; una larga cadena de salas de proyecciones deshabitadas y en cuyas entrañas nacen hoy grandes almacenes  y sobre todo la ilusión de los espectadores que han perdido la fe en la vida que puede llegar a transmitir una historia contada a través de una pantalla.

La causa de la defunción varía según a quien le preguntes, unos te dirán que la culpable es la dichosa piratería y las nuevas tecnologías del siglo XXI, mientras que otros serán partidarios de los altos precios de las entradas y el aumento del IVA cultural en un 21%.

Lo que está claro, es que el buen cine, como todo lo extraordinario, no resulta abundante. De entre el gran repertorio de películas venido de la meca del cine, Hollywood, sólo unos pocos films son los escogidos para representar el Registro Nacional de Películas de la Biblioteca del Congreso de EU. Pero cuál elegir entre los más de cien años de historia del cine. Tal vez la primera película sonora del polifacético Charles Chaplin, ‘El Gran dictador’, o el clásico de terror y suspense, ‘Psicosis’, dirigida por  Alfred Hitchcock.

El objetivo de dicha lista no es más que proteger la incomparable herencia fílmica de EU y su creatividad cinematográfica, convirtiendo las películas seleccionadas en tesoro nacional debido a su significativa relevancia cultural, histórica o estética. Por ello, las elegidas son auténticas obras de arte que conservar con mimo y esmero.

Entre las 25 películas seleccionadas en el reciente 2013 destacan el clásico de Hollywood de la década de los cuarenta con Rita Hayworth ‘Gilda’; el éxito de Quentin Tarantino ‘Pulp Fiction’, de principios de los noventa, y ‘Mary Poppins’, película con la que Julie Andrews obtuvo el Óscar en 1964.

Además han sido reconocidos uno de los primeros documentales de Michael Moore, ‘Roger and me’, así como una de las primeras películas de ciencia ficción ‘Who’s Afraid of Virginia Woolf?’ con Elizabeth Taylor y Forbidden Planet.

Todas estas películas serán sometidas a un proceso de conservación y clasificación para que puedan perdurar incluso a la muerte más inminente del cine y ser de libre acceso para las generaciones futuras. Cintas que subrayan el séptimo arte no aptas para aquellos que consideran el cine un juego de luz.